Ciento treinta y uno

La tensión dentro del refugio era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. Apenas habíamos logrado regresar con vida de la emboscada, y ahora la furia de Leonardo colgaba en el aire como una nube de tormenta. Marcelo se apoyaba contra la pared del fondo, con los brazos cruzados y una expresión...

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