Ciento treinta y siete

El campo de batalla estaba más tranquilo ahora, pero el silencio no era reconfortante. Era pesado, cargado con las secuelas de la violencia y el peso de decisiones aún por tomar. La tenue luz del amanecer se filtraba a través de los árboles, proyectando un tono dorado sobre los escombros. La belleza...

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