Ciento cincuenta

Para cuando salió el sol al día siguiente, yo ya estaba despierta. La noche inquieta me había dejado mirando al techo, mis pensamientos girando en círculos alrededor de las palabras crípticas de Víctor y las estrictas instrucciones de Evelyn.

Me vestí con el atuendo que habían preparado para mí—una...

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