Ciento cincuenta y seis

La mañana comenzó como las demás, con el golpe seco de Evelyn en mi puerta señalando el inicio de otro día. Pero al entrar en la oficina de Victor una hora después, sentí un cambio en el aire. Estaba sentado en su escritorio, concentrado en la pantalla de su tablet, pero la tensión en su postura era...

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