Ciento cincuenta y siete

El viaje de regreso a la finca fue silencioso, pero no era el habitual silencio tenso que había llegado a esperar de Victor. Esta vez, el silencio se sentía más pesado, cargado de palabras no dichas y tensión no resuelta. Miré por la ventana, las luces de la ciudad desvaneciéndose en la oscuridad de...

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