Ciento sesenta y tres

A la mañana siguiente, un golpe en mi puerta se sintió más urgente de lo habitual. La presencia de Evelyn, siempre eficiente, parecía teñida de tensión. Sus ojos me escanearon como si evaluaran si podría manejar la tormenta que se avecinaba.

—Victor ha solicitado una reunión de emergencia —dijo sec...

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