Veinte

Amélia estaba actuando de manera extraña.

Lo realmente extraño era que yo lo notara.

Nunca había intentado entender a las mujeres antes. No tenía sentido hacerlo—entraban y salían de mi vida en cuestión de horas.

Pero con Amélia, todo era diferente. La conocía. Había aprendido a leerla, a escu...

Inicia sesión y continúa leyendo