241

El sol se estaba poniendo mientras regresábamos al asentamiento, nuestros cuerpos cansados pero nuestros sentidos aún agudos por el encuentro en el campamento de los saqueadores. Víctor caminaba delante de mí, su rifle colgado bajo pero listo, sus hombros tensos. El mapa que había tomado del campame...

Inicia sesión y continúa leyendo