Veintiocho

La puerta del bar se cerró detrás de mí, y los sonidos amortiguados de la calle se desvanecieron mientras me alejaba del mundo exterior. El lugar estaba sin vida, con luces tenues que iluminaban una atmósfera que parecía atrapada en el tiempo. El olor a alcohol, madera envejecida y una mezcla de hum...

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