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La tensión en el aire era palpable cuando Víctor y yo entramos en la sala de conferencias temprano en la mañana. Evelyn, ya sentada con su tableta en mano, levantó la vista al vernos entrar, sus ojos agudos reflejando la urgencia de la situación.

—No están retrocediendo —dijo, con la voz tensa—. El...

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