Treinta y tres

P.O.V. Amélia

El sonido de la puerta cerrándose detrás de mí resonó en mi mente como el golpe final de un veredicto que aún no sabía cómo entender. No podía quitarme de la cabeza la imagen de Renata en la oficina de Leonardo, con esa sonrisa arrogante en su rostro, como si hubiera regresado de ...

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