Cincuenta y tres

La tensión en la cocina se sentía como una tercera entidad entre nosotros—pesada e intrusiva. No se trataba solo de Renata o Marcelo; se trataba de las heridas que ninguno de los dos había sanado aún. Se trataba de cómo el pasado, como un fantasma no deseado, seguía acechando el presente.

Amelia es...

Inicia sesión y continúa leyendo