Cincuenta y cuatro

El momento en que Leonardo salió de la cocina, solté un suspiro que no me había dado cuenta de que estaba conteniendo. Mis manos se aferraron al borde del mostrador con fuerza, como si eso solo pudiera estabilizar la tormenta que se gestaba dentro de mí. Sus palabras permanecían, repitiéndose en mi ...

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