Sesenta y ocho

POV Renata

El teléfono pesaba en mi mano, su pantalla oscura, pero el peso del silencio presionaba más que el propio dispositivo. Leonardo me había llamado hace horas, su voz teñida de pánico al informarme de la fuga de Amelia. A pesar de mis garantías hacia él, mi mente ya estaba en espiral. Esto ...

Inicia sesión y continúa leyendo