Sesenta y nueve

El aire de la mañana era fresco y frío, llevando el tenue aroma de sal de la costa cercana. El tranquilo pueblo se sentía surrealista, como una burbuja frágil que podría estallar en cualquier momento. Marcelo se había ido temprano, murmurando algo sobre suministros, dejándome sola con mis pensamient...

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