Setenta y cuatro

POV Amelia

El diminuto cuarto donde me sentaba parecía cerrarse sobre mí. Las paredes estaban desnudas, el aire viciado, y la única luz del techo proyectaba sombras largas y afiladas. Frente a mí, una cámara montada en un trípode, su lente mirándome como un ojo que no parpadea. La voz de Raúl llega...

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