Setenta y cinco

El eco distante de los disparos rompía la quietud, cada tiro afilando más mis ya desgastados nervios. Empujé a Amelia hacia adelante, sus pasos vacilaban mientras el peso del bolso amenazaba con ralentizarla. Los documentos dentro eran todo, la culminación de sacrificios que nunca quise hacer.

—Nec...

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