Ochenta y cuatro

El aire se sentía diferente al salir del estudio de transmisión, las luces de la ciudad proyectaban largas sombras sobre las calles silenciosas. La tensión en los hombros de Amelia era palpable, aunque su rostro no mostraba más que determinación. Había enfrentado las cámaras, las preguntas, los ojos...

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