Capítulo 25 Digno de ver

—Vamos Damian, dímelo.

Él volvió sus ojos azules hasta mí asintiendo con la cabeza antes de mirar a los lados como viendo si alguien más nos oía por lo que yo fruncí el ceño de inmediato.

—Te lo diré pero si me prometes no decírselo a nadie.

— ¡¿Pero de qué vas Damian?! ¡Tenemos que encontrar a Nata...

Inicia sesión y continúa leyendo