Capítulo 26 Solo una excusa

— ¡Por supuesto que no, pervertido! —le grité yo colocándome la toalla de nuevo sobre mi cuerpo.

Va dos veces que esto sucede.

¡Que él me ve desnuda! ¡¿Qué clase de karma es este?!

Sentí como mis mejillas se volvían completamente rojas bajo su mirada gélida.

Como si de alguna manera no le hubiera af...

Inicia sesión y continúa leyendo