Capítulo 30 No quiero un no por respuesta

Mi espalda agradecía el cambio aunque supongo que no sería lo mismo con la de Adriano.

Al sentarme sobre la cama y recordar lo que había pasado conmigo la noche anterior me llevé la mano a mi frente y sentí el chichón ya casi totalmente desinflamado.

Supongo que se debía al hielo que él me había pue...

Inicia sesión y continúa leyendo