Capítulo 36 Desde que lo conocí

Veo como su mandíbula se tensa al igual que cada parte de su cuerpo trabajado pero él no me intimida.

Da unos pasos en mi dirección quedando tan solo a unos centímetros de distancia, tanto que nuestros pechos casi se rozan.

Sin embargo yo no aparto la mirada de él como un claro desafío.

—Pero ese...

Inicia sesión y continúa leyendo