Capítulo 37 Su arma

— ¡Todo es tu culpa, tu maldita culpa! ¡Mátame de una vez si eso es lo que quieres! ¡No lo soporto más! —rugí hecha una furia pero el dolor se notaba en cada palabra que decía.

En mis golpes descoordinados.

Él intentó de calmarme pero no lo consiguió.

No lo escuchaba.

Entonces me abrazó al mismo tie...

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