Capítulo 4 Salida de chicas

Estaba volviéndome loco por tenerla.

La necesidad que despierta en mí es increíble.

No he podido dejar de pensar en ella desde que llegué a casa.

La deseo fervientemente pero no quiero sólo acostarme con ella.

Quiero algo más.

La quiero toda para mí.

En mi casa, en mi cama... sobre todo entre mis brazos.

Quiero hacerla completamente mía por loco que suene encontré a la mujer de mi vida y no voy a dejarla ir.

En el mundo un montón de imbéciles dejan ir el amor.

Yo no soy igual.

No descansaré hasta tenerla.

Su rostro me viene a la cabeza y estoy a punto de llamar a Derek para ver si ya tenía información sobre ella pero en ese preciso momento él me llama.

— ¿Qué sabes sobre ella? —le pregunto nada más contestar. 

—He hecho un par de investigaciones jefe, su nombre es Natasha Parisi.

Española.

Estudiante de artes, tiene 20 años.

Va llegando a la ciudad pero tampoco se quedará demasiado tiempo.

Sus padres murieron y sólo tiene así tía quien se encarga de ella.

—Así que sólo hay una persona que puede reclamarla —murmuro pensativo creando un plan en mi cabeza.

Haré todo lo que esté en mis manos por tenerla—. Averigua todo lo que consigas de ella Derek, también hazme saber más sobre esa tía suya.

Puede ser una pieza valiosa para mí.

Envíame su número por mensaje, al igual que su dirección.

—Muy bien jefe, lo haré. 

Colgué el teléfono y sonreí a la nada deseoso por verla.

Esta noche lo haré.

Muy pronto será mía.

Declaré. 

Natasha: 

La noche anterior Sophia intentó hacer que saliéramos pero no quisimos dado a lo cansadas que estábamos sin embargo hoy es diferente, es nuestro último día en la ciudad después de una semana.

El tiempo en la ciudad cada vez se reduce mucho más así que ahora mismo nos estamos arreglando para salir.

Aplico un poco de rímel en mis pestañas para continuar con el rubor y finalmente el gloss que hace ver mis labios más provocativos y carnosos.

Me encanta maquillarme cuando estoy de humor pero contrario a lo que los demás creen, no lo hago para nadie más que para mi misma.

No estoy buscando la atención masculina sino sentirme bien conmigo misma.

Doy una última mirada al espejo chequeando que todo esté en orden.

Arreglo un poco mi cabello y finalmente me pongo de pie admirando no sólo mi ropa sino también mis zapatos.

—Chica, te ves estupenda —me alaba Alicia chocando con mi hombro a propósito y yo le sonrío dándole una mirada a su atuendo.

Ella también luce estupenda.

Está usando un vestido minúsculo pegado a su cuerpo con el que muestra lo sexy que es.

Sus tacones kilométricos también son de color azul como su vestido.

—Tú también te ves hermosa.

— ¿Estás listas? Es hora de la fiesta —dijo divertida Sophia llamando nuestra atención mientras sonreía de forma maliciosa.

Todas salimos de la habitación dirigiéndonos al pasillo en busca del ascensor. 

—Deberíamos avisarle a alguna de las profesoras, no pueden impedirnos salir. Somos mayores de edad pero por alguna razón no me gustan los secretos —les dije y fue Sophia como siempre quien me fulminó con la mirada.

— ¿Para qué molestarlas? Estaremos aquí antes de que puedan darse cuenta de que salimos, no seas aburrida Tashie.

Ninguna agregó nada más así que entendí que en esta ocasión le daban la razón a Sophia por lo que ignoré la extraña angustia que comenzaba a formarse en la boca del estómago y las seguí.

El aire frío de la noche chocó contra mi pelo y llámame paranoica pero sentía como si estuvieran mirándome.

Apreté los dientes intentando deshacerme de ese pensamiento y gracias a Dios Sophia detuvo un taxi justo a tiempo para subirnos justo en la parte de atrás. 

No tardamos demasiado en llegar a una discoteca que estaba a reventar.

Por un momento pensé que no nos dejarían entrar pero debí suponer que con Sophia de por medio nada es imposible.

Ella sedujo a uno de los tipos de la puerta —que debo decir son increíblemente sexys— y ellos nos dejaron entrar sin problema.

Sophia me tomó del brazo haciéndome caminar con rapidez para que no escuchara las quejas de los chicos que hacían la fila detrás de nosotras. 

No soy una experta en discotecas porque la verdad es que salgo muy poco pero este lugar es sumamente grande.

El ambiente está animado.

Las chicas bailan de forma sensual con los chicos que buscan seducirlas pero ellas son jugadoras, tal y como Soph.

—Tenemos que buscar una mesa.

—Yo me encargo —gritó Sophia para que la escucháramos en medio de la música alta aún sin soltar mi brazo por lo que terminó arrastrándome por toda la discoteca hasta llegar a una mesa que por supuesto no estaba vacía.

En esta hay cuatro chicos y el resto de las sillas están desocupadas.

—Buenas noches, chicos.

La voz de mi amiga llama su atención y de inmediato todos nos lanzan miradas de cazadores.

Estuve a punto de bufar pero sé que Sophia me mataría.

—Buenas noches, hermosa —dijo uno de ellos pareciendo muy interesado en mi rubia amiga.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo