Capítulo 6 Terriblemente guapo
Cada parte de mi cuerpo se puso tensa al escuchar su voz llena de sorna pero lo que definitivamente me enfado fue el hecho de ver su sonrisa preciosa mostrarse.
¡Como si no me hubiera secuestrado!
Este hombre está completamente loco.
¿Por qué hizo esto?
¿Con qué fin?
— ¡¿Qué hago aquí?! —exclamé completamente fuera de mí—. ¡¿Cómo te atreves a secuestrarme?!
Ni siquiera sé porqué estoy reclamándole nada.
Es obvio que un secuestrador quiere dinero.
La cosa es que estoy demasiado lejos de casa como para que mi tía pueda hacer algo.
Mi vientre se aprieta de miedo pero intento que este desaparezca dejando sólo mi enfado cerca.
Esto me servirá.
O eso es lo que pienso.
Este hombre a quien yo había considerado hermoso, prácticamente un dios griego, no ha dejado de mirarme en ningún momento tal y como si estuviera examinándome.
Su sonrisa no se ha borrado de su rostro sin embargo hay algo peligroso en él —aparte del hecho obvio de que me secuestró— tengo una sensación extraña en mi pecho como si debería huir lo más que pueda de él pero hay otra parte dentro de mí.
La no racional evidentemente, que me ha pensar todo lo contrario.
¿Cuán loco es esto?
—Natasha, lo diré sin anestesia así que espero que estés lista para esto —dijo con ese tono de voz serio que poseía pero incluso él sabía que yo jamás estaría lista para lo que dijo a continuación.
Yo me quedé en silencio esperando que hablara aunque cuando lo hizo no creí que fuera verdad lo que salía de sus labios.
—Sé que ibas a irte del país para volver al tuyo.
Todo lo que quiero es que te enamores de mí.
Me gustas tanto que ni siquiera puedo controlar mis sentimientos sobre ti y eso es muy malo para alguien como yo.
Antes no tenía debilidades pero tú eres sin duda la única ahora.
Por eso te traje conmigo.
Yo me quedé en blanco en ese momento sin entender de qué demonios me estaba hablando este tipo.
¿Gustarle?
¿Ser su debilidad?
¡Apenas nos hemos visto una vez en la vida!
Y sí.
A mí también me gustó —aunque eso sea algo que no voy a decir ni a pensar nunca más— pero eso no tiene nada que ver.
¿Cómo es posible que me haya secuestrado por eso?
Las personas normales te piden una cita y tu vez si las aceptas o no.
Él no se arriesgó a una negativa así que me tomó y me llevó con él.
¡Esta completamente loco!
Trastornado.
Definitivamente debo saber cómo escapar de aquí ahora mismo.
No puedo entender que esto esté sucediéndome a mí que nunca me meto en problemas.
Mi vida es tan monótona y aburrida pero evidentemente ahora ha dado un cambio abismal.
Uno que de verdad me asusta.
Puede que tenga ganas de llorar ahora temiendo por mi vida pero eso es algo que él no va a ver nunca.
Primero muerta.
Aprieto mi mandíbula con fuerza mirándolo furiosa antes de abrir mi boca.
—Estás loco —dictamino de inmediato y contrario a lo que creo que va a hacer no me quita los ojos de encima como si ya supiera cada uno de mis movimientos.
Y probablemente lo hace porque supongo que yo no he sido la única que ha traído aquí con esa excusa y mi miedo se acrecienta esta vez golpeándome con mucha más fuerza dejándome casi sin respiración.
¿Dónde están las demás chicas?
¿Qué les pasó?
¿Él las... mató?
¿Va a matarme a mí?
Mis ojos se llenan de lágrimas sin embargo no dejo que estas fluyan.
Miro a nuestro alrededor buscando una salida de este lugar con desesperación y veo una puerta ahí.
No me detengo a pensar qué es lo que hay ahí y simplemente corro.
Corro por mi vida sintiendo cada latido acelerado de mi corazón bajo mi pecho.
La angustia toma partido en mí pero la mantengo a raya al mismo tiempo que doy rápidas zancadas para llegar a la puerta.
Lo escucho gritar mi nombre pero no me detengo obviamente.
Lejos de eso acelero mi huida pero justo antes de cruzar la puerta al fin saboreando mi libertad, este hombre, Adriano si es su verdadero nombre me detiene con brusquedad antes de empujar mi cuerpo —pero sin hacerme daño— contra la pared a un lado de la puerta apoyando el suyo contra mi espalda logrando que sintiera la dureza del suyo en contraste con el mío.
Mi respiración está agitada y el miedo crece cada vez más dentro de mí.
¿Qué estaba pensado?
Es obvio que no podría competir contra un loco.
Pero aún así siempre lo haría.
No me quedaré aquí.
Encontraré la manera de llegar a mi tía de vuelta.
—No puedes escapar de mí, espero que lo entiendas pronto.
No voy a hacerte daño.
Jamás lo haría.
Las mujeres son sagradas para mí, sin embargo, quiero que entiendas que no dejaré que te vayas por ningún motivo.
Sus palabras son suaves contra mi oreja haciendo que el vello de mi nuca se erize de inmediato gracias a la cercanía que estábamos teniendo.
No puedo juzgar a mi cuerpo por reaccionar a algo lógico.
Además de que es muy guapo por más loco que esté pero una cosa sí sé.
No dejaré que perjudique mi cabeza.
Él no va a manipularme y más pronto que tarde encontraré la manera de escapar de este tipo.
Incluso aunque tenga que morir en el intento.
De repente sacándome de mis pensamientos se separó de mi cuerpo haciéndome sentir un poco mejor y más tranquila para darme la vuelta quedando frente a él sin embargo al ver mi cara se quedó de piedra por algunos segundos antes de volver a hablar.
—No llores, no quiero que lo hagas, mi sol —susurró él y mi cuerpo entró en tensión, aún más cuando tomó mi cara entre sus manos y dijo esto.
Puede que él sea terriblemente guapo pero no puedo dejar de pensar en lo que hizo.
En lo loco que está.
Aunque me toque de la manera en que lo hace.
Tan íntima y cálida.
No puedo dejarme engañar con su preciosa pero peligrosa cara.
Él es el malo, el villano del cuento y yo soy la protagonista que va a escapar de sus garras cueste lo que cueste.
