Capítulo 2 Capítulo 2

Muchos hombres la buscan por sus servicios, pero muchas mujeres más acudían a ella para solicitar trabajo.

—Las quiero a las dos, mañana en mi casa, a las nueve de la noche —termina por decir tomando el último trago del coñac triple seco—. Estaré a la espera de tu número de cuenta para que pueda depositarte lo antes posible el adelanto, el resto te lo daré cuando termine con ellas.

—Por supuesto, se los daré a tu secretaria por correo. —Jessica suelta una sonrisa y asiente reembolsada de felicidad cuando Smith se va. Se mueve sobre su asiento y suelta un pequeño suspiro, hojeando las fotos del fólder. Alza su rostro notando como la miro.

—¿Algún problema? —Me observa con duda y me encojo de hombros sin darle importancia, no es mi asunto al final de todo—. ¡Ay Catherine!... Eres una tonta. —Frunzo el ceño. ¿Porque dice eso?

—¡¿Perdona?!

—¿A caso no te has visto al espejo? ¡Niña por Dios! Incluso el señor Smith se dio cuenta. —Parece exasperada por mi falta de razonamiento.

—No te entiendo, explícate —Le exijo confundida.

—Tienes un hermoso rostro y un cuerpo de encanto, serias una excelente prepago. Te puedo asegurar que si tu estuviera trabajando conmigo... —Señala el fólder—. Arthur te hubiera escogido al instante.

Abro mis ojos, estupefacta, mientras se me va formando una sensación de asco en mi interior. ¿A caso está loca?

—¡¿Que?! ¡No! ¡Yo jamás...!

—Si, si... ya sé. Nunca vas a venderte, es algo espantoso, obsceno, bla, bla, bla. Ya me lo han repetido muchas veces... Pero dime. ¿Ya pagaste los gastos del tratamiento de tu madre? —Joder. Si no lograba por lo menos pagar un mes de alquiler, ya pagaría lo de la enfermedad de mi mamá—. Ahora lo ves, con una sola noche que trabajaras para mi negocio, obtendrías ganancias para el tratamiento de un mes de tu madre más sus medicamentos. —Estoy más que sorprendida.

Pero acaso... ¿Paga tanto? Es demasiado dinero, ni metiendo tiempos extra en cada uno de mis empleos, lograría juntar para lo de una semana de tratamiento.

—Yo... —Estoy a punto de negarme. Sí, estoy desesperada, pero no soy capaz de caer tan bajo, solo de imaginarme en la cama con un hombre desconocido me da escalofríos.

—No digas nada. —Me ofrece una sonrisa sagaz, toma su bolso y saca un billete de 50 dólares—. Ya sabes dónde encontrarme si cambias de opinión. —Los pone sobre la barra y me mira penetrante antes de irse contoneado sus caderas. Resoplo, cansada. Esta loca si cree que la buscaré.

Miro el reloj. Ya casi van a dar las doce de la noche, poco a poco se puede ver como se va llenando el lugar.

—¡Cat! —Laura me saluda con alegría, mientras preparo un cosmopolita, me toma por atrás de la cintura depositando un beso casto en mi mejilla—. ¿Como ha estado el ambiente? —me pregunta mientras se pone el mandil sobre su regazo y se lo amarra a la cadera.

—Mmm, lo de siempre —digo tratando de aparentar desdén y le entrego el cosmopolita a la chica a mi lado. Lo único diferente de la noche fue la muy indeseable propuesta de Jessica.

—¿Segura? —Frunce la mirada y yo desvió la mía.

—Si, solo ella... —digo para contarle lo que a pasado, pero me calla al soltar un alarido.

—¡¡Ash!! Esa mujer ni me la recuerdes, no la soporto. —A mi compañera no le agrada Jessica y se de sobra la razón—. Es una vividora explota personas. Detesto cuando invade mi lugar de trabajo para su trabajo sucio.

Opto por quedarme callada al respecto, era mejor no hablar del tema, solo era una tontería de todas formas.

—Ya, ya, cálmate, solo ignórala. ¿Está bien? —Me quito el delantal y comienzo a tomar mis cosas, es hora de irme a casa a descansar, por lo menos unas horas antes de volver al cafe.

—¿En serio no vino nadie más interesante? —Menea sus cejas insinuantes y yo la escruto con la mirada, esperando que no vuelva a decir nada sobre buscarme un pretendiente, apenas si tengo tiempo para mí.

—No —digo tajante. Ella suelta un mohín, desilusionada y se pone a limpiar la barra como si nada.

—Ya me voy, te veré mañana —digo mientras me despido con un beso en la mejilla. Camino hacia la salida y alzo mi mano antes de salir.

Me subo un taxi, ya que a esa hora de la madrugada los autobuses ya no transitan, tampoco es que viva muy lejos, pero estoy extremadamente cansada para caminar. Desperdiciaré un poco de dinero en el pago del taxi, pero, aunque no lo hiciera, de todas formas, no he completado para el alquiler y le suplico a todos los dioses para no encontrarme con la señora Saltzman. Cuando por fin llego al edificio de cuatro pisos, ingreso silenciosamente por las escaleras, estoy a nada de llegar a la puerta del departamento cuando oigo la voz de la dueña del edificio.

Mierda, me quedo estática.

—¿Catherine, ya tienes mi encargo? —Se escucha molesta.

—Aún no señora Saltzman... Pero prometo tenerlo mañana. —Estoy de espaldas a ella, no pretendo voltear y hallar su rostro furioso. Da algo de miedo cuando se encuentra en ese estado.

—¡Mañana, Mañana! Es lo mismo que me has dicho desde hace una semana... Si no tengo el pago mañana a primera hora, tendré que echaré a ti y a tu madre a la calle, no me interesa que esté enferma, esto es un negocio no una casa de beneficencia. —Me asusto cuando lanza la puerta de su apartamento al entrar.

Cierro mis ojos por un segundo, ¿Ahora que voy a hacer? Si no tengo para mañana lo de la renta nos echará a la calle, y estoy segura de que lo hará...Por un momento Jessica llega a mi mente recordando su propuesta.

¿En qué diablos estás pensando Catherine?... ¿A caso quieres venderte? Niego enseguida con la cabeza.

Retomo mis pasos hasta llegar al pequeño cuarto de cuatro paredes que me rodea, todo está en penumbras a excepción de la poca luz que se llega a filtra por la puerta entreabierta del cuarto que ocupa mi mamá.

Ella se encuentra dormida y estoy segura que se ha quedado esperándome, Ya le he dicho muchas veces que no se preocupe tanto por mí, pero para ella, siempre seré su pequeña, así me case y tenga hijos, sonrío con nostalgia, dudo mucho que llegue a casarme y formar una familia, apenas tengo tiempo para dormir, no tengo ánimos ni fuerzas para pensar en el amor en este momento.

Solo estoy dedicada a cuidar de mi mamá, ella es todo lo que tengo después de que papá muriera hace diez años, y luego de eso le detectaran la enfermedad en su corazón, yo soy el único pilar para ambas. Deposito un beso en su frente y se mueve al sentirme.

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