Capítulo 29 29

—¿Te gusta, gatita? —Asiento frenética—. Imagina tenerlo a diario. —Oh por Dios si—. Solo tienes que aceptar y venir conmigo. —¿Qué? Lo observo, pero no puedo conectar pensamientos cuando él sigue entrando y saliendo de mi interior—. Solo dilo y te lo daré. —¿Qué hace? Siento como esa ya conocida se...

Inicia sesión y continúa leyendo