Capítulo 4 Capítulo 4

—No preguntaré a lo que has venido porque es demasiado obvio, solo te diré que es la mejor decisión que has tomado en tu vida. —Me giro para verla y está sonriendo. Yo no creo lo mismo, es la más baja y demente decisión que he tomado, pero no creo tener otra salida.

—Solo lo haré una vez. —Lo he estado meditando desde que salí de casa, no pretendo hacer esto para toda la vida.

—¿Cómo? —Su sonrisa desaparece y me mira con las cejas juntas. Caos es todo lo que veo en su expresión.

—Que solo hare esto una vez y no lo volveré hacer más. —Poco a poco se van estirando la comisura de sus labios, hasta que suelta una carcajada escandalosa y se sienta sobre uno de los sofás de cuero, mientras se toma el estómago.

—Pobre Catherine, eres tan absurdamente incrédula, no me hagas reír. —Cambia su expresión a una sería—. Una vez que entres a este tipo de vida será muy difícil que salgas así porque sí, pero está bien, lo respeto. Solo una vez... Si puedes. —Me mira desde abajo, de nuevo con su sonrisa burlesca.

Ruedo los ojos, yo seré la excepción ya lo verá.

—Bueno ya está. ¿Cuánto me pagarás? —lo he dicho, el dinero es lo único que me importa.

—Vamos con calma, primero tienes que tomarte unas fotos subidas de tono, luego las promocionare por mi círculo de clientes y llegará el que quiera rentarte. —Suelto un mohín, nada convencida. Jessica mira su móvil, no creí que habría que esperar tanto.

—¿Y eso cuánto tardará? —Me mira, esta vez escudriñándome.

—No lo sé, dos, tres semanas.

Cierro mis ojos desanimada, es demasiado tiempo.

—Entiendo... Debí suponer que no aparecerías ante mi si no fuera una cuestión de vida o muerte. ¿No es así? —Ha captado mi urgencia y para que le digo que no sí, sí. La situación de mi mamá es un muy buen ejemplo de lo que estaba hablando.

—Necesito dinero —le explico avergonzada.

—¿Cuánto necesitas? —Se pone de pie yendo hasta su bolso, el cual se encuentra en la mesita junto a la entrada—. Mira, ten... Si necesitas más solo dime.

Me extiende un fajo grueso de dinero y no puedo aguantar el alivio que derrocha mi alma, estoy a punto de tomarlo, pero Jessica lo retira y me advierte.

—Tenemos un trato, que no se te olvide, si lo haces sabrás que no soy tan buena persona como parezco. —Asiento, trago grueso y tomo el dinero, no quisiera conocer su lado oscuro. Lo cuento rápidamente y me doy cuenta de que es más de lo que necesito. Joder. Es demasiado. ¿No estará dándome de más? Con este dinero podría pagar el tratamiento de mamá, y la renta a la vez.

—¿Esto es lo que ganare por hacerlo una vez? —pregunto incrédula, tal vez se ha equivocado.

—Corazón, eso solo es la mitad de lo que te pagaré por una vez. —Me abraza por los hombros y yo no puedo evitar estar boquiabierta, suelta una risita ante mi asombro.

—Gracias —le digo cuando me suelta.

—Aun no agradezcas, es solo un buen intercambio, sexo por dinero. —Por un instante la idea de venderme desapareció, pero es verdad tenía que pagar este dinero, nada es de a gratis —. El día de mañana asistiremos un evento, es el cumpleaños del más importante jefe de la mafia de la ciudad y pidieron varias chicas. Podría llevarte. Si tienes algo de suerte tal vez te escojan esa noche. —Toma un cigarrillo de su bolso y se lo lleva directo a sus labios, encendiendo el mechero.

¿La mafia dice? Trago grueso, es uno de esos contrabandistas de drogas y matones a sangre fría, me muerdo el labio, preocupada.

—No pasa nada, ante todo siempre está la seguridad de mis chicas, jamás te obligaran hacer algo que no quieras. ¿Entiendes? —dice mientras inhala del cigarrillo sosteniéndolo entre sus dedos índice y corazón.

Asiento, pero aun así no me confío. ¿Qué podría hacer ella contra un arma o incluso yo que podría hacer si me apuntaran con una? Ya no pienso en eso, no hay marcha atrás, ya acepté y no puedo regresar el dinero.

—Está bien, lo haré. —Sonríe y me abraza de nuevo, entusiasta.

—Ya verás que se pelearán por ti. Tienes cintura pequeña y caderas anchas, pero lo que realmente va a llamar la atención de todos es el gran trasero que tienes, a los hombres los vuelve locos unas buenas caderas, sin ignorar que eres muy bella. Una inocente rubia. —Mis mejillas se sonrojaron, nunca me había hablado de esa forma—. Te esperaré aquí a las ocho de la noche, te prepararé para que vayas presentable a la fiesta. ¿De acuerdo? —Asiento de nuevo, un poco asustada por todo.

Ya estoy de regreso al edificio después de ir por la medicina de mi mamá a la farmacia que está abierta las 24 horas, Cuando llego al apartamento, verifico que mi mamá se encuentre bien. Me tranquiliza ver que se encuentra plácidamente durmiendo, le pongo su medicina en el buró, donde podrá tomarlo sin ningún problema.

Fue directo al sillón mirando el reloj que colgaba de la pared, descansaré poco menos de cuatro horas, teniendo el tiempo justo para alistarme y llegar al café. Me dispongo a descansar sin pensar demasiado en lo que estoy a punto de hacer, pienso en mi mamá pidiendo por su perdón, seguramente si supiera lo que voy a hacer la mataría del disgusto, pero prometí que solo sería una vez, solo una, después buscaré un trabajo extra y sacaré a delante mis problemas.

Me pongo el uniforme del café después de darme una despertadora ducha de agua fría, he salido muy temprano al súper, compré algunas cosas para la comida. Me pongo a hacer el desayuno, unos huevos fritos con salmón y un café para mi mamá y yo, tenía que aprovechar y comer bien cuando pudiera. Mi mamá aún está profundamente dormida, así que me dedico a guarda la comida dentro del horno antes de salir de casa.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo