17: Jodidamente mío

LILLIAN

—Abre— ordenó, su mano apretando mi cabello, sin dejar espacio para la negociación, golpeándome los labios con su pene y no tuve otra opción que relajar mi mandíbula.

—Buena chica— sonrió.

La punta de su pene se deslizó entre mis labios.

De acuerdo, no es grande, es enorme.

He visto una...

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