18: Para tu garganta

LILLIAN

No sé cuánto tiempo estuve en el frío suelo de la suite, pero no podía levantarme de esa posición por la humillación.

Mi cuerpo temblaba y no podía detener las lágrimas que corrían por mi rostro, mezclándose con los restos de su semen aún en mis labios. No podía creer lo que acababa de suc...

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