Alusión

Cadeon

Aprieto la mandíbula y me siento.

Esto tiene que parar.

No puede ser posible que la Omega—no, Lilieth—no haya salido de mi mente desde mi última interacción con ella hace unas horas. Sigo dándole vueltas a sus palabras, preguntándome qué demonios me llevó a siquiera sugerir que se iba a ...

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