La ventaja

Petra se encoge de hombros. —Sin reglas, ¿recuerdas?

Mantengo un ojo en el lobo que gruñe, preguntándome cómo voy a salir de esta situación y cuánto piensan lastimarme.

—Siempre puedes retroceder —afirma Petra, sus palabras cortando el creciente pánico en mi cabeza—. Admite que no sabes lo que est...

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