Capítulo 107 Un veneno que agoniza

Dalila De Florenti

El olor a excremento, cal viva y sudor es lo primero que me golpea cada maldita mañana.

No hay sábanas de seda egipcia a las que Augusto me acostumbró. Tampoco hay sirvientas esperando con una bandeja de plata ni el perfume caro que solía usar antes de que mi mundo se fuera ...

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