Capítulo 108 Sin rastros de misericordia

Nerón Sforza

El silencio en mi despacho se rompe con la llamada desde el campo en donde Dalila y Augusto están prisioneros.

—Habla, Junetti —ordeno con voz seca, esperando que no sean más problemas que me alejen de mi mujer.

“Señor Sforza, lamento molestarlo a esta hora, pero tenemos una emer...

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