Capítulo 128 Una paz chillona

Nerón Sforza

Dos semanas bastan para que el dinero y el miedo limpien la pólvora.

Desde la terraza restaurada de mi despacho observo a los albañiles trabajar en los últimos detalles del porche.

Por supuesto, sentado en un cómodo sofá y bajo la atenta mirada de mi mujer, que ahora está dormida...

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