Lanzamiento del capítulo 16

—¡P-pero soy un chico! —sentí el pánico creciendo en mi interior.

Curiosamente, también pude sentir que mis mejillas se ponían caliente. ¿Qué me está sucediendo? Miré hacia otro lado. ¿Por qué hace que me sienta tímida?

—Oh —Matthew pensó con cuidado sus palabras —¿Te ofendí?— suspiró con suavidad—. Tienes razón, no debería llamar bonito a un hombre —parecía arrepentido—. Pero no lo dije con mala intención.

No es eso.

No me molestaba en absoluto que me llamaran bonito... Pero no podía decir esas palabras en voz alta. Solo mi mamá me había llamado bonito, o algunas personas al azar, pero se estaban burlando de mí.

Lo miré de nuevo y noté que nunca dejó de mirarme y, por alguna razón, eso hizo que mi corazón se comportara de manera extraña. Esta era la primera vez que alguien me llamaba bonito y realmente lo decía en serio.

Pero...

Nuestras miradas se encontraron sin decir nada.

¿Por qué me diría eso?

Era como si el tiempo estuviera detenido, y el mundo a nuestro alrededor se hubiera desvanecido, dejando solo nuestras miradas, que buscaban comprensión en los ojos del otro.

¿Por qué? Me encontré preguntándomelo más de lo que debería.

—¡Matthew!

Escuchar una tercera voz me sacó de mi trance. Rameen volvió corriendo.

—¡He vuelto! —agarró las rejas de nuevo y rompí el contacto visual que tenía con el jefe y cambié la dirección de mi mirada— ¡Te van a dejar salir!

Sentí una rara sensación. Había sucedido algo entre nosotros hacía un momento, ¿no?

Qué extraño...

—¿En serio? —Matthew parecía satisfecho y miró al detective que se acercaba a la celda con las llaves en la mano.

—Desafortunadamente —Harou negó con la cabeza—, tu abogado llamó. —Se acercó para abrir la puerta y Matthew salió. Me miró, pero no pude sostenerle la mirada.

—¡Cariño! —Rameen lo sujetó del brazo—. Vamos a una cita.

Matthew le pellizcó la nariz.

—Mejor regresa a casa

—¡Ah! —ella apartó su cara soltando una queja—. ¡No quiero ir a casa! —dijo, pero se aferró al brazo de Matthew—. Llévame contigo.

Me molestaba mirarlos. Sabía que no había nada entre ellos. Vi cómo Matthew la trataba, pero me sentí un poco incomoda. Así que me di la vuelta y me preparé para irme.

—Tu mamá te está esperando en casa —Matthew le dio un golpecito en la frente—. Vete.

—¡NO!

—Déjame ir. —Matthew se liberó de su agarre—. Es probable que haya reporteros afuera y tengo que irme.

—¡Hmph!— Rameen volvió a insistir.

—Necesito darles una declaración por el bien de la compañía. —Matthew me miró—. Clio —me detuve tan pronto como empecé a caminar y miré hacia atrás—. ¿Puedes llevarla a casa?

Rameen se detuvo.

—Bueno —giró la cabeza y me observó—. Iré si es él quien me lleva —sonrió—. Me gusta estar acompañada de chicos lindos.

—Ah, bueno— no estaba segura, no me sentía muy bien, pero tal vez era porque había experimentado una avalancha de emociones en muy poco tiempo.

—Vete ya —el jefe la separó de su lado y la empujó hacia mí—. Tengo mucho que hacer. —No perdió tiempo y se dirigió a la puerta principal, donde ya esperaban los reporteros.

Desde que todos lo vieron salir, empezaron a tomar fotos y a ponerle micrófonos frente a su rostro. Eso fue todo lo que alcanzamos a ver antes de que la puerta se cerrara de nuevo.

—Es mejor que ambos salgan por la puerta trasera —nos aconsejó Harou, Luego señaló la dirección a la que debíamos dirigirnos.


—Creo que va a llover hoy —Rameen me rodeaba con sus brazos mientras caminábamos hacia su casa.

—Hmm— miré al cielo oscuro —Parece que sí.

—Entonces— ella giró su atención hacia mí —¿De verdad tienes novia?

—Bueno— me rasqué la mejilla con la mano libre —No estoy seguro— me detuve y lo pensé. ¿Estoy en una relación? Sí, Nolan y yo lo dejamos claro pero él no lo ha anunciado aún, así que ¿qué somos?

—¿Por qué no?

—No lo hemos hecho oficial...— respondí y ella abucheó.

—¿Qué?— Rameen puso los ojos en blanco —. ¿Por qué no lo harías oficial?

—La otra persona prefiere esperar.

Ella volvió a poner los ojos en blanco.

— Parece que la otra persona no te aprecia mucho —sus palabras me dolieron. Me afectaron más, porque era algo que también había pensado.

¿Y si Nolan no lo hace oficial porque en realidad no le intereso? Pero, él me gusta mucho...

Rameen tiró de mi brazo, captando toda mi atención una vez más.

—¡Rompe con ella y sal conmigo! —sonrió, haciendo que me detuviera. Pero también consiguió sacarme una sonrisa.

—Créeme Rameen, no querrás estar conmigo.

—¡¿Qué?! —ella me miró sorprendida— ¿Por qué decides por mí? Si dije que te quiero entonces es así — resopló.

Le sonreí. Ella es una persona bastante animada, pero a medida que seguía observándola, su ánimo decayó.

—Estamos aquí —señaló un punto a mi espalda. Al girarme me encontré con una pequeña y ordenada casa que tenía un jardín delantero. Más allá de la puerta de entrada, parecía haber alguien en el jardín trabajando en algo.

—Oh —sin saber qué hacer, terminé presionando el timbre, lo que sobresaltó a la persona en el jardín y ella nos miró.

—¡Vaya! —Chris se sorprendió al verme y se puso de pie—. ¿Clio? Entra. —Tenía puesto un sombrero de ala ancha. Sus guantes, desgastados y adornados con las marcas de innumerables encuentros con espinas y zarzas, estaban llenos de barro. Lo que captó mi atención, sin embargo, fue la guadaña en su mano.

—He vuelto —anunció Rameen mientras abría la puerta y entraba directamente en la casa.

Chris no dijo mucho, supongo que estaba acostumbrada a los actos de pubertad de su hija. Rameen debió querer salir en lugar de ir a casa, pero tuvo que regresar porque los adultos seguían insistiendo.

—¿Te gusta la jardinería? —pregunté.

—Sí —Chris sonrió—, es muy reconfortante.

—Ah —asentí—. Entiendo. —Miré las plantas desde afuera—. ¿Qué tipo de plantas son estas? No he visto ninguna como esa antes.

—Estas son orquídeas zapatilla de dama —movió la mano sobre algunas—. Y estos son árboles de Franklin. —Luego señaló el barro más lejos—, también planeo plantar algunas orquídeas de la pradera occidental.

Me quedé en mi lugar con los labios apretados y solo moví mi cabeza.

—Bonito —dije. Yo nunca había escuchado nada de eso.

Chris se rio.

—¿Quieres pasar? —Pude ver más de cerca su atuendo de jardinería, era algo lindo, pero sin duda estaba sucio. Supongo que pasa mucho tiempo en el jardín.

—Ah, no. —Agité mis manos—. Debería irme. —Levanté mi cabeza hacia el cielo—, pronto comenzará a oscurecer y creo que también lloverá. —Retrocedí un paso—. Nos vemos mañana.

—Claro... — respondió y me me giré—. Nos vemos mañana. —Comencé a caminar—. ¿El jefe salió?

—¡Oh! —Miré hacia atrás mientras continuaba caminando—. ¡Sí! —Asintió hacia mí y luego comencé a trotar.

Me apresuré a regresar a casa, haciendo mi mejor esfuerzo para acelerar el paso mientras las nubes retumbaban, pero aún así no logré llegar antes de que comenzara a llover. Tuve que correr a toda velocidad con las manos sobre la cabeza mientras subía las escaleras hacia mi apartamento, pero mi ropa se empapó.

—Vaya hombre. —Me detuve frente a mi apartamento y sacudí mi ropa con cierta angustia.

—El clima empeoró rápido. —Sentí un sobresalto al escuchar su voz, haciéndome mirar hacia un lado de mí. Y ahí estaba él, Dani—. Acabo de regresar de mi trabajo —dijo. Me miró y busqué frenéticamente las llaves en mi bolsillo, —¿Sueles regresar a esta hora también?

Las paredes de lo que se suponía era mi refugio seguro, parecían cerrarse a mi alrededor mientras él hablaba.

Encontré la llave y la saqué, todo el tiempo observando a Dani—. No. —Mis ojos se encontraban muy abiertos por el miedo mientras le respondía, luego metí la llave en la cerradura y abrí la puerta.

—Oh. —Asintió, pero antes de que pudiera decir algo más, abrí la puerta y me apresuré a entrar, cerrando la puerta de golpe y pasándole el seguro.

Y justo cuando lo hice, me di cuenta de que mi corazón había vuelto a su ritmo normal.

—Mierda...— susurré colocando las manos sobre mi pecho—. Dios... ¿Por qué tuve que ver su cara otra vez? —Dejé salir un suspiro tembloroso.

Pero al menos, ahora estoy segura de a qué hora no debo regresar a casa.


Pov de Zhou-lin

—¿Una estación de noticias? —Miré el reflejo del hombre que me hablaba a través de la ventana de tamaño pared del apartamento en el que estaba.

—Sí, señor. —Hao, uno de mis hombres, me respondió—. Lo más probable es que la chica que se nos escapó sea de la estación de noticias llamada NLN.

—NLN. —Repetí la palabra mientras fijaba mi vista en el paisaje nocturno de la ciudad que se extendía ante mí como un mar de luces resplandecientes. La gente se movía como diminutos puntos, ocupados en sus actividades nocturnas, añadiendo al ritmo palpitante de la ciudad—. Encuéntrala —ordené—. Y tráela con vida.

—Sí, señor.

Veré por mí mismo cómo voy a tratar con esa pequeña perra que nos robó e intentó arruinarnos.

El documento no tiene los nombres de ningún accionista importante, así que no afecta mucho a los Tigres de Jade, pero como llegó a los medios, el país ahora está en alerta máxima y no podemos continuar con nuestros negocios, por ahora.

Todo por culpa de esa niñita.

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