Capítulo 2 Traición
—¡¿Clio?! —Ambos se separaron con rapidez. Estaban casi vestidos, así que solo tuvieron que ajustarse la ropa. Cherelle se subió las bragas y se bajó la falda mientras Nolan se ajustaba los pantalones y se ponía de pie—. ¿Por qué estás aquí? —Caminó hacia mí. —¿Por qué? —Mi cerebro seguía sin funcionar bien, pero no estaba ciega. Solo me costaba entender lo que estaba pasando, sobre todo porque nunca me hubiera imaginado ver algo así—. Nolan —lo llamé—, espera... —El tiempo parecía detenerse mientras lo miraba incrédula, mientras mi corazón se hundía tras cada segundo que pasaba—. ¿Desde cuándo?
—Clio —Nolan bloqueó mi vista—, no es lo que parece. —Levanté la cabeza para mirarlo.
—Pero —señalé a Cherelle—, ustedes estaban...
—Clio —me agarró la mano y la bajó—, eso no era nada —continuó bloqueando mi vista.
—Lo vi —le dije—. Entonces, tú... —Un dolor persistente se instaló en mi pecho, amenazando con consumirme—. ¿Me estabas mintiendo? —Lo miré—. ¿Cómo pasó esto?
—Mira —suspiró—, esto fue solo una aventura de borrachos.
—¿Aventura de borrachos? —Me sentí aún más traicionada por sus palabras porque no olía a alcohol.
—Clio —colocó sus manos en mis hombros—, sabes que te amo, ¿verdad? —Sus palabras me confundieron—. ¿Verdad?
Tras escucharlo, en mi corazón surgió una especie de nudo. Esa era una pregunta muy inapropiada en una situación como esta.
Asentí.
—Pero... —sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas— no deberías estar jugando con otra persona... —Sé que nuestra relación es secreta para los demás, pero aun así, en una relación secreta no debería haber una tercera cosa secreta.
¿Verdad?
Y además, tenía sexo con ella cuando ni siquiera me besaba a mí...
Soltó un suspiro antes de colocar una de sus manos en mi rostro.
—No solo te disfrazas de hombre —acarició mi mejilla—, también eres una mujer defectuosa. —Sus palabras me golpearon como un camión. Era como si el mundo entero se derrumbara a mi alrededor.— Alguien a quien nadie más amará —la angustia me invadió en oleadas, mezclándose con una sensación de duda e insuficiencia.— Nadie excepto yo. Así que deja pasar esto —asintió—. ¿Hmm? ¿De acuerdo? —me susurró para que la otra persona no pudiera oírnos.
El dolor crudo desgarró mi alma, dejándome vulnerable y expuesta. —Pero —mi voz temblaba—, ya sabes por qué soy así... — ¿Por qué lo mencionaba ahora?
—Clio —su voz se volvió más firme y me estremecí—, olvidémonos de todo esto —se enderezó—. Deberíamos irnos ahora —miró a Cherelle, que ya se había arreglado—. Tú también deberías marcharte —le dijo y mientras ella pasaba junto a nosotros, sus ojos se clavaron en mí.
—¿En serio? —miró a Nolan—. ¿Le estás dando explicaciones a otro hombre? —se burló—. ¿Qué? ¿Ambos mantienen algún tipo de relación secreta ?
—Hablaremos después —la observó sin un ápice de duda, luego regresó su mirada a mí—. Te llevaré de vuelta al dormitorio, Clio.
Negué con la cabeza,
—Iré yo misma.
No quería su compañía, no justo después de lo que sucedió. Con una respiración profunda, me alejé de ellos dos. De un nomento a otro, me echaría a llorar.
—Clio —Nolan dio un paso hacia mí—, ¡he dicho que te llevaré!, está lloviendo —pero Cherelle lo sujetó.
—¡Déjalo! —dijo—, llévame a casa a mí en su lugar. —Él sacudió su brazo para liberarse de ella—. Clio —no lo miré. Estaba herida.
Todo el dolor, la confusión y la traición, que levaba por dentro, eclipsaron el miedo de marcharme sola por el callejón.
¡Espera! ¡El callejón!
Dejé de avanzar y Nolan se acercó. Mi rostro volvió a palidecer al darme cuenta de que el asesino podría estar cerca. Los recuerdos del oscuro callejón volvieron a mi mente, atormentándome con las vívidas imágenes del acto atroz que había presenciado.
—Te llevaré de vuelta —repitió mientras Cherelle nos miraba con furia.
—Llámame un taxi —le pedí mientras mi cuerpo temblaba.
—Clio, estás temblando —frunció el ceño —¿Qué te pasa?
Lo miré, sin saber de qué manera explicárselo. Después de un rato, aparté la mirada con el ceño fruncido porque su traición seguía atormentando mi mente. Las dos cosas se entremezclaban y me resultaba difícil concentrarme.
—Solo llámame un taxi… —Sentía ganas de llorar y estaba demasiado asustada. Mientras estaba en el pasillo, toda el agua goteaba de mí formando un charco debajo.
Nolan suspiró y dijo:
—Está bien —sacó su teléfono y marcó un número—, pero no te tomes a pecho lo que pasó —susurró —Ten en cuenta que eso puede pasar, considera también mis sentimientos.
...
¿Qué se suponía que debía decirle? lograba concentrarme, ya que debía regresar, aunque el Cazador de Cabezas andaba cerca de allí. ¿Vio a dónde fui? ¿Acaso me siguió? ¿Conocía mi rostro?
Tragué saliva.
—Nolan —Cuanto más — lo pensaba, mis temores crecían, así que decidí que lo mejor era decírselo.— ¿Hmm? . —continuaba al teléfono —¿Sí, se tarda cinco minutos? Está bien—Escuché que le daba la dirección al conductor—. Por favor. —Luego de terminar la llamada, me miró mientras Cherelle se acercaba a nosotros.— ¿Qué es lo que te sucede?
—Vi un asesinato…—respondí.
Un violento escalofrío recorrió mi columna y luego, me eché a llorar. A pesar de que nos protegíamos de la lluvia en el interior del edificio, todavía se oía el golpeteo de las gotas al caer. Aun con las ventanas cerradas, el sonido llegaba amortiguado desde lejos.
—¿Qué? —Tanto Nolan como Cherelle palidecieron.— ¿Dónde? —preguntó él mientras se acercaba a mí.
—En el callejón trasero de la tienda Cherry Convenience. —El frío se filtraba a través de mi ropa, hasta lo más profundo de mis huesos.— Lo vi.
Más lágrimas brotaron de mis ojos; pero no lloraba solo por el miedo. En el fondo de mi corazón sabía que Nolan había destrozado mi confianza en él. Aún no podía asimilar que él estaba teniendo relaciones sexuales con Cherelle.
—¿A quién viste?— Nolan tomó mis manos entre las suyas, transmitiendo su calor. Su rostro mostraba preocupación y me sentí vulnerable por completo.
—Al Cazador de Cabezas.
Ambos me observaron y luego se lanzaron una mirada entre ellos. Cherelle rodó los ojos y desvió la vista.
—Eso es imposible —susurró—. Ni siquiera es de aquí.
—Clio —Nolan me acercó más a él—, ¿estás segura de que lo viste? Vivimos en la Ciudad D, eso queda bastante lejos de la Ciudad A.
Una punzada de dolor taladró mi corazón.
—¿Por qué crees que volví corriendo bajo una lluvia torrencial?
No me creía, ¿verdad?
No dijo nada y me abrazó.
—Está bien, todo está bien.
Me dio unas palmaditas en la espalda y, aunque adoro estar cerca de él y necesitaba su abrazo en ese momento, corrí a su oficina; de alguna manera, su compañía no me daba seguridad.
Nolan me subió al taxi y le dijo al conductor a dónde llevarme, mientras él y Cherelle esperaban juntos, uno al lado del otro. Los miré en silencio, incapaz de pronunciar palabra, preguntándome si en realidad iba a acompañar a esa mujer, incluso después de lo que habían hecho. ¿No dijo que solo fue un desliz por estar borracho?
...
El auto arrancó y ambos se volvieron para dirigirse al estacionamiento del edificio. Apreté los puños y mordí mi labio inferior mientras los miraba alejarse a través del espejo retrovisor.
Los celos y el dolor empezaron a abrumarme, pero justo entonces percibí una tercera figura.
!!!
Giré la cabeza para mirar por la ventana trasera del auto. Mi corazón pareció detenerse, congelándose en mi pecho. El terror, como tentáculos helados, me envolvió por completo, paralizándome de miedo.
Allí estaba, una figura, toda vestida de negro, con la misma ropa que vi al asesino usar en el callejón. Llevaba el rostro cubierto, pero clavaba en mí su intensa mirada felina, como si quisiera memorizar cada detalle de mi apariencia, mientras el auto se alejaba de él.
