Capítulo 212 Vergüenza

Riona

Me quedé helada.

Mi corazón dio un vuelco al escuchar sus palabras, afiladas y brutales. Bajé la vista hacia el lugar señalado por ella, y allí estaba: a escasos centímetros de mi mano, sobre el suelo.

Un cuchillo. La hoja, empapada en sangre; la empuñadura, a una distancia capaz de rozar...

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