Capítulo 8 Sospecha
Clio
Mi corazón se hundió y una ola de ansiedad me invadió.
Mierda… Tenía la sensación de que esto sucedería, pero esperaba que sucediera ayer y, como no pasó nada. Creí que todo estaría bien. Me levanté de mi asiento con la mirada de todos fija en mí.
—¿Qué hiciste? —preguntó Jacob, pero no quería que todos me odiaran y negué con la cabeza.
—No lo sé —mentí mientras el recuerdo del incidente del día anterior inundaba mi mente, y sabía que tenía que enfrentar las consecuencias de mis acciones—. ¿El jefe nunca llama a nadie a su oficina? —los miré a todos—. ¿Por qué se ven tan sorprendidos?
—Bueno —se miraron entre ellos—, definitivamente es raro —dijo Lizzo—, puede que solo quiera conocer al nuevo becario.
—Ya veo —sabía que ese no era el motivo—. Me voy entonces. —El nudo en mi estómago se apretó a medida que me acercaba a la oficina del jefe, sentía una mezcla de culpa y aprensión. Le golpee la cabeza con bastante fuerza, pero no me nombró frente a los demás. Supongo que quiere hablar de ello en privado.
Lo sabía. Lo que hice estuvo mal. Debería disculparme por ello. Me puse aún más nerviosa por mi sospecha de que él podría ser El Cazador de Cabezas… ¿Y si no es el asesino? Por el momento no había nada que me indicara que debería tenerle miedo. Me estaba comportando de esta forma porque me encontraba predispuesta. ¿Quiza debería intentar pensar de forma neutral, al menos hasta que encuentre algo sospechoso?
Asentí para mí misma. Hagamos eso.
Respiré hondo y llamé a la puerta.
—Adelante —su respuesta llegó de inmediato y abrí la puerta para asomarme primero. Al entrar en la oficina, pude sentir la tensión en el aire. Matthew tenía los ojos fijos en mí y yo me paré dejos de él.
La distancia era notablemente amplia y él frunció el ceño por eso, pero no quería acercarme, así que me quedé a solo unos pasos de la puerta.
—¿Por qué estás tan lejos? —preguntó, y no pude evitar sentirme incómoda. Sus ojos oscuros parecían tan abrumadores.
—Eh, jefe —me moví nerviosa—, ¡lo siento por golpearte en la cabeza! —ofrecí una disculpa sincera, mi voz temblaba de emoción mientras hacía una reverencia, esquivando deliberadamente su pregunta y negándome a acercarme más a él.
—¡Ah! —lo escuché levantarse y levanté la cabeza de nuevo—. Sobre eso —parecía un poco preocupado—, yo también me disculpo. —Suspiró—. En realidad, por eso te llamé.
—¿Hmm?
—Debería haberme disculpado primero, lo siento por tocarte inapropiadamente.
—Oh —bajé la mirada mientras la vergüenza volvía a mí—, sí, eso fue raro… —no pude mirarlo a los ojos después de que dijo eso.
Cerró los ojos con vergüenza—. No sé qué me pasó. —Me miró de nuevo—. No debería de haberme comportado de esa manera. —Señaló el costado de su cabeza—. Comprendo por que lo hiciste. No necesitas preocuparte por ello.
Oh… ¿Esto quiere decir que no es un pervertido? ¿Está dejando pasar ese golpe violento? ¿Entonces por qué me tocó? Si lo pienso, todo lo que hizo ayer fue raro. Pero, ¿puedo preguntar sobre eso? ¿Sería extraño? Pero sus acciones fueron más raras que cualquier pregunta que yo pueda hacer.
—Eh —tenía tantas preguntas, pero no sabía cuál de ellas podía hacer. No puedo simplemente preguntarle si es El Cazador de Cabezas, pero ¿qué hay sobre cómo se comportó ayer?
—No —habló y lo miré sorprendida—. Pareces preocupada y supongo que es por mis acciones de ayer, pero por favor no me preguntes nada. —Dejó escapar un suspiro y no me miró directamente—. Había algo que me molestaba mucho, y yo… —dejó de hablar por un momento—. Realmente no soy ese tipo de persona. Así que, por favor, finjamos que lo de ayer nunca ocurrió.
…
Lo pensé. En realidad no esperaba que se disculpara. Tenía miedo de que las cosas se complicaran y de meterme en problemas, pero sucedió lo contrario.
—Está bien… —Por ahora, él es mi jefe . No debería insistir en ello y ponerlo de mal humor. Además, tengo que mantener un ojo en él de todos modos, así que es mejor ponerle fin a este asunto. Afortunadamente, no descubrió nada o de lo contrario lo habría mencionado.
—Eso fue todo —asintió él—. Puedes irte.
—Está bien. Salí de la oficina a toda prisa. Cuando volví a mi asiento, volví a sentir la mirada de todos sobre mí y sabía que estaban ansiosos por preguntarme qué había pasado allí, pero no sabía qué decirles, así que simplemente me enderecé y abrí la laptop de la empresa solo para quedarme mirando la pantalla para no tener que decir nada.
—Oye —Imani, una mujer negra y un poco rellenita, me llamó—. Clio.
Giré mi asiento—. ¿Sí?
—¿Para que te llamó el jefe?
Mierda...
Vi a todos esperando para escuchar mi respuesta—. Um —¿Qué digo? Debería torcer mis palabras un poco para que no me odien pero a la vez calmarlos, ¿verdad?—. Ayer —estaba destrozándome la cabeza para pensar en una excusa—. Cuando estaba en la terraza —los pensamientos corrían por mi mente como un tren de alta velocidad—, el jefe me asustó un poco.
—¿Te asustó? —Lizzo levantó las cejas.
—Bueno, salió de la nada, no tenía idea de que su oficina estaba allí y casi me caigo de la terraza.
—Oh~ —Toda la oficina dejó escapar un reconocimiento simultáneo.
—Solo quería disculparse por eso.
—Oh —volvieron a decir al unisono .
¡AHA! ¡Lo entendí! ¡OH! ¡Gracias a Dios! ¡Buen trabajo, cerebro!
—El jefe es agradable, ¿no? —dijo Imani—. Parece aterrador pero no es mala persona.
Los trabajadores asintieron y lo pensé. Hoy no estaba tan asustada de él.
¿Fue porque se disculpó? ¿O porque cambié mi mentalidad antes de entrar a verlo?
—Mientras no le saques de sus casillas —añadió Jacob—, es genial.
—¿Qué pasa cuando le sacas de sus casillas? —Era una pregunta inocente pero todos se quedaron en silencio, lo que lo hizo parecer sospechoso.
—Mejor no hablemos de eso —dijo Chris y la miré—. Vamos, —no me dejó cuestionar nada más—. Ponte a trabajar ahora.
—Pero... —ahora tenía curiosidad y necesitaba saber más sobre él.
—¡Vamos! —Bizy se levantó de su silla—. ¡Todos a trabajar! —Aplaudió—. Ya han conversado lo suficiente. Todos comenzaron a trabajar, dejándome con dudas y sentí que me estaban ocultando algo a propósito.
—Clio —llamó Bizy—, ven aquí —ordenó—. Te mostraré qué hacer.
Me levanté del asiento—. Está bien... —Eso fue raro...
El día se me fue intentando aprender a usar el software y tratando de arreglar mis errores. Así, llegó la hora de salida y todos se levantaron para irse. Me encontré respirando aliviada cuando noté que los trabajadores de la oficina estaban emocionados por algo.
Sentí una persistente sensación de inquietud. No pude evitar notar las miradas curiosas y los susurros que parecían seguirme incluso cuando me iba. Sospechaba algo pero no lo sabía con certeza.
Inesperadamente, mis compañeros de trabajo comenzaron a reunirse a mi alrededor, con sonrisas y expresiones que no podía descifrar. La confusión nubló mis pensamientos mientras todos comenzaban a seguirme.
Mi corazón comenzó a acelerarse y me pregunté si estaba siendo paranoica porque use demasiado mi mente hoy. Así que miré hacia atrás para confirmar mi sospecha.
¡Sí, todos me estaban siguiendo!
Empezó a hacerme sentir incómoda. Estoy segura de que no todos en la oficina viven en la misma dirección que yo, entonces, ¿qué está pasando? ¿Por qué están actuando tan raro? También actuaron raro cuando pregunté sobre Matthew en la mañana.
Luego, todos se acercaron a mí, asustándome aún más, pero cuando Lizzo y Jacob se pusieron a mi lado justo cuando llegaba a un callejón sombrío, sentí algo extraño. Como una sensación de fatalidad. Pero cuando me agarraron de repente, envolviendo sus brazos alrededor de los míos y me levantaron del suelo, fue cuando me asusté seriamente.
—¡Oye! —grité—. ¡¿Qué...?! Jacob puso su mano en mi boca ahogando mi voz y luego me arrastraron a una calle de aspecto sombrío.
