La rosa roja

ARIA

Al llegar la noche, los dos estamos muertos de hambre, así que después de ducharnos vamos directo a la cocina a preparar algo para comer.

—Les haré algo con esto —digo, levantando un paquete de pechugas de pollo—. ¿Nos quedan verduras?

—No. Pero sí tenemos pan.

Sonrío.

—Suena a un plan.

E...

Inicia sesión y continúa leyendo