El comienzo de algo

RYDER

Sandy desliza su dedo índice por todo mi pecho antes de morderse el labio y preguntarme:

—¿Seguro que no quieres venir conmigo? Podríamos sentarnos bien pegados y... ya sabes...

Le ofrezco una sonrisa mientras intento mirar a mi alrededor sin que se dé cuenta. ¿Dónde diablos se metió ese Om...

Inicia sesión y continúa leyendo