Probando

ARIA

Intercambio una mirada con Yarina y le digo:

—Escóndete, ¡rápido!

—¿Dónde?

—¡Bajo la cama!

Me dirijo hacia la puerta mientras ella empieza a meterse a gatas debajo de la cama. Yarina, o mejor dicho, la mujer que se hace pasar por ella, sigue tocando la puerta y diciendo mi nombre. Abro sol...

Inicia sesión y continúa leyendo