Capítulo 114

CASSIAN

El humo me quemaba los pulmones.

No importaba.

La gente tenía que salir.

—¡Muévanse! —ladré, empujando a otro grupo hacia el pasadizo—. ¡Sigan! ¡No se detengan!

Tosieron, tropezaron, entraron en pánico, pero obedecieron.

Bien. Supongo que se me da natural liderar.

—Sí que presumirí...

Inicia sesión y continúa leyendo