Capítulo 41

ZION

Toqué una vez y entré al despacho del director, esperando una reprimenda. Lo que encontré fue peor: Eza, recostada en un sillón orejero como si fuera dueña del lugar, con el tallo de una uva colgándole entre los dedos. La última vez que los tres estuvimos en una habitación, casi me expulsan.

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