La bruja y el lobo

—¿Quieres leerme las cartas? —preguntó Ava, mirando con escepticismo la baraja de cartas sobre la mesa cubierta con tela.

—Si estás dispuesta —dijo la adivina, su voz cargada de desafío—. Las cartas encuentran a mis clientes habituales bastante aburridos. Pero ellas... bueno, no diría que *les gust...

Inicia sesión y continúa leyendo