CAPÍTULO DOCE; COMPAÑERA DE SERVICIO

XANDER

Madre y yo estamos sentados para el desayuno.

Todo es perfecto, el silencio, el aire de la mañana. Solo hay una cosa que me preocupa—la presencia de Cierra.

Resisto la tentación de mirarla, temiendo que si lo hago, perderé el control de mis pensamientos—y tal vez incluso de mis acciones. L...

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