CAPÍTULO OCHENTA Y SEIS; CACHONDO Y SALVAJE

CIERRA

Es solo cuestión de minutos hasta que Xander esté de rodillas ante mí. Mis piernas abiertas, apenas capaces de mantenerme en pie, mi cuerpo vibrando por el intenso placer que fluye por mis venas mientras Xander trabaja su lengua en mi coño. Solo puedo aferrarme a sus hombros por mi vida, mie...

Inicia sesión y continúa leyendo