Capítulo 16 El calor

El aire de la mañana era cortante y fresco cuando salí por la puerta pequeña y chirriante de nuestros aposentos. El rocío aún se aferraba a las hojas de hierba, y la neblina de la montaña descendía con pereza por las laderas como humo. Todo se veía engañosamente pacífico: el rancho se extendía en to...

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