No es un regalo

—Keiran —llamó la omega a su pareja, con la voz temblorosa.

Keiran estuvo a su lado en un segundo y la alzó en brazos, recostándose contra el cabecero.

—Estoy aquí… —Le besó la coronilla.

Los labios de Evelyn temblaron mientras alzaba la mirada para encontrarse con los ojos del alfa.

—¿E-está b-...

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