La lucha

—¿Qué dijiste?

Evelyn ni siquiera se inmutó cuando oyó al vampiro apretar los dientes. La omega se quedó ahí, mirando con firmeza aquel par de ojos rojos frente a ella.

Victor hervía de rabia.

¿Cómo se atrevía una mujer, y encima una omega, a contestarle?

—¿Ahora eres sordo? —se rio Keiran, con ...

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